Plan Colombia, Plan Mérida… ¿Por qué no, alguna vez, un Plan California, por ejemplo, o un plan Francia, o Plan Holanda, donde tropas de países del sur –digamos de Afganistán y de Myanmar, principales productores de amapola, o de Colombia, principal productor de hoja de coca– se instalasen en estos puntos del Norte próspero para combatir el consumo de estupefacientes de sus ciudadanos?
“La valiente posición de México contra los carteles de drogas, como también los esfuerzos de Colombia por combatir las drogas [tienen] el efecto secundario de empujar a los traficantes hacia América Central. Nos basaremos en la Iniciativa de Mérida, lanzada el año pasado por el presidente Bush, para ayudar a México y a los países centroamericanos. El narcotráfico es un problema de todos, y debemos encontrar una solución juntos”.
De hecho, eso es lo que sucede a diario con esta nueva guerra total que la gran potencia viene desarrollando junto a su cruzada contra el nunca bien definido “terrorismo internacional”. La lucha contra el narcotráfico permite a la geoestrategia de Estados Unidos estar donde quiere, cuando quiere y haciendo lo que quiere. Y, en realidad, ¿qué hace cuando desembarca en cualquiera de estos “pobres países del Sur” productores de drogas ilícitas?
El plan Mérida, también conocido como Iniciativa Mérida o Plan México, consiste en un proyecto de seguridad establecido entre los gobiernos de Estados Unidos, México y los países de Centroamerica y el Caribe para combatir el narcontrafico y el crimen organizado. El acuerdo fue aceptado por el Congrede los Estado Unidos y aceptado por el presidente George Bush el 30 de junio del 2008, en la actualidad Barack Obama ha hecho suyo este proyecto. El plan también incluye a Haití y a la República Dominicana en la porción del paquete para Centroamérica. Oficialmente, los objetivos perseguidos con toda la iniciativa son: la mejora en los programas de las agencias de seguridad de todos los países implicados en la vigilancia de su territorio, el equipamiento y activos para apoyar a las agencias de seguridad homólogas, la provisión de tecnología computarizada para fortalecer la coordinación de las fuerzas de seguridad e información entre Estados Unidos, México y los países del istmo centroamericano, y la provisión de tecnologías para aumentar la capacidad de recolección de inteligencia para propósitos de orden público.
No me gusta el odio y el rencor, pues creo que en el fondo hacen más daño al que siente que al que lo padece. Y no soy propenso a ellos. Aunque tengo como todas las reglas, algunas excepciones:
Odio las guerras y a quienes las propician. Ya sean los motivos étnicos, económicos o religiosos, por citar algunos. Se me hace difícil asumir que alguien se plantee estrategias y negocios a costa de vidas.
Odio la maldad y la injusticia. A pesar de que parece formar parte de los componentes del ser humano. ¿Quién no ha sido un poco malo o injusto alguna vez?
¡Necesitamos de paz, para tener un mundo mejor, pidamos perdón por las actitudes improvistas antes de llegar a una guerra, seamos humildes cuando sea necesario, evitemos las cosas que se puedan evitar! No...a la guerra.
Seamos realista, en las guerras mueren muchas vidas inocentes que no tienen la culpa del suceso, la unica causa cruel no es el aborto sino también las guerras... acabemos con las drogas que es muy dañino y que aun muchos no le es posible entender esto, si te quieres hazlo por ti y por los demás.


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